Coinshares, la compañía de gestión de activos digitales con sede en el Reino unido, compartió un nuevo estudio argumentando que “la minería de Bitcoin puede de hecho actuar como un comprador de electricidad de último recurso”, pues la coincidencia de alta penetración de energías renovables y la ubicación de las operaciones mineras de Bitcoin no deben tomarse como casualidad.

En el estudio se demuestra la distribución geográfica, composición, eficiencia, electricidad, así como el consumo y fuentes de electricidad de la red minera de Bitcoin, y sostiene que la minería se encuentra principalmente en regiones donde existen grandes suministros no utilizados de electricidad renovable. Calculan una estimación bastante conservadora del límite inferior de las energías renovables en la combinación que alimenta a la red de minería de Bitcoin al 77.6%, convirtiéndola así en la industria a gran escala más ecológica del mundo.

Contrario a lo que los medios de comunicación han expresado como una amenaza ambiental, Coinshare argumenta que la industria minera de criptomonedas está utilizando mucha energía limpia excesiva en China, donde las inversiones a gran escala en el desarrollo de energía solar, eólica e hidroeléctrica han afectado a las redes, llevando a los operadores a negarse a aceptar cantidades significativas de capacidad excedente de energía renovable, con la finalidad de reducir los costos.

Los analistas sostienen que la minería de criptomonedas no hace ningún daño ya que toman la energía que de alguna u otra forma va a la tierra a ser gastada y desperdiciada de diversas formas.

Vía – CriptoTendencia